jueves, 27 de noviembre de 2014

El factor de la desesperación. .

Hubo un tiempo en que había sentido la euforia, antes de toda sensación de morir. Sentí que caía. Trate de iluminar las sombras. Pero maldición. ¡Soy la sombra! Me di cuenta de que todos se van y estoy destinado a quedarme. Ahora a sentarse y escuchar los lamentos del mundo entero.
Estoy tomando el camino más corto hacia abajo. Te juro que casi estoy allí. Aunque he estado vagando durante días en las sombras.
Nadie es de aquí. Nadie. Ni siquiera los árboles. Solo se escuchan los gritos de amor puro que veneran un engaño basado en el odio. No se puede respirar. Y yo no puedo negar que he estado fingiendo toda señal de vida definida. Estoy muriendo. No hay nada aquí para mí.
Estoy en todas partes, menos aquí. Solo quiero desaparecer donde el sol no muestra miedo. Necesito algo que pueda tomar para hacer que los recuerdos se desvanezcan. Pues me siento secuestrado. ¿O tal vez solo estoy fuera de lugar? Este  podría ser el tiempo para el crimen perfecto.
Rellena las grietas con la fe que no puedo encontrar. Ya que ellos se irán hasta que yo me haya ido. Nada es nuevo. Ahora deja tu fe morir.
¿No puedes ver las veces que he mentido? Me enamoro de los crímenes más bellos. Esto es lo que me enseñaste, y aprendí bien.
Muéstrame tus heridas. Las mías ya me aburrieron. Recuerda que somos las grietas en las paredes de la felicidad. Como me arrepiento de lo que debo hacer. Pero no me ha dejado opción alguna. Ahora solo ignoremos que tu ni si quiera sabes mi nombre y recordemos que habíamos encontrado un terreno sagrado que se quemó. Y en frente de las cenizas; cuando se dio la vuelta, parpadeo a besar la mano de la suciedad.
Moriría solo para verte morir. Pues no podemos recordar los sentimientos que no se pueden mostrar. Nada de lo puro puede permanecer. ¿Me podrías describir cómo se siente? Yo no siento nada. ¿Puedes sentir eso? ¿Acaso arde? Déjame probar el cielo y olvidar el factor de la desesperación.


-Dave Mor.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Demorfografía

Tres de la mañana .En el frío pisó de mi recamara. De la noche anterior.  En el momento más vulnerable.  La hora más profunda de mi ser; debo confesarme a mí mismo, que siempre preferí sufrir en la felicidad que estar bien en la miseria.
¿Por qué conformarse con la ausencia? Es decir, ¿por qué no caemos en la histeria?
Aquí está ardiendo, un fuego que consumé día con día; y una lluvia latente  que inundó a un corazón ardiente. Esto no es nuevo para mí. He visto florecer el corazón de una herida profunda. Y es que, cómo puedes hacer el bien, sintiéndote tan vacío; como sí jamás hubieras existido.
He probado cada signo vital descrito y ya veo tu nombre desintegrándose de mis labios. Dolió. Demasiado dolió. Tuve qué quemar mi piel y ¿quién soy yo para juzgar?
Las frías noches no son más que mensajeras, que nos recuerdan cada noche, cómo nos sentimos en realidad. Alcanzo a ver una estrella venidera, entre las demás estrellas. ¿Cuál será la primera en caer? ¿O está dentro de mí?
Siempre esperando por un desastre. Y orando por la lluvia
Son las seis de la mañana; la rutina está por comenzar. Esta vez no habrá dolor, no en este tiempo.

Sólo estas miserables palabras me  encontré. Para desahogarme. Sólo esto.

-Dave Mor.