Hubo un tiempo en que había sentido la euforia,
antes de toda sensación de morir. Sentí que caía. Trate de iluminar las
sombras. Pero maldición. ¡Soy la sombra! Me di cuenta de que todos se van y
estoy destinado a quedarme. Ahora a sentarse y escuchar los lamentos del mundo
entero.
Estoy tomando el camino más corto hacia abajo. Te
juro que casi estoy allí. Aunque he estado vagando durante días en las sombras.
Nadie es de aquí. Nadie. Ni siquiera los árboles.
Solo se escuchan los gritos de amor puro que veneran un engaño basado en el
odio. No se puede respirar. Y yo no puedo negar que he estado fingiendo toda
señal de vida definida. Estoy muriendo. No hay nada aquí para mí.
Estoy en todas partes, menos aquí. Solo quiero
desaparecer donde el sol no muestra miedo. Necesito algo que pueda tomar para
hacer que los recuerdos se desvanezcan. Pues me siento secuestrado. ¿O tal vez
solo estoy fuera de lugar? Este podría
ser el tiempo para el crimen perfecto.
Rellena las grietas con la fe que no puedo
encontrar. Ya que ellos se irán hasta que yo me haya ido. Nada es nuevo. Ahora
deja tu fe morir.
¿No puedes ver las veces que he mentido? Me enamoro
de los crímenes más bellos. Esto es lo que me enseñaste, y aprendí bien.
Muéstrame tus heridas. Las mías ya me aburrieron.
Recuerda que somos las grietas en las paredes de la felicidad. Como me
arrepiento de lo que debo hacer. Pero no me ha dejado opción alguna. Ahora solo
ignoremos que tu ni si quiera sabes mi nombre y recordemos que habíamos
encontrado un terreno sagrado que se quemó. Y en frente de las cenizas; cuando
se dio la vuelta, parpadeo a besar la mano de la suciedad.
Moriría solo para verte morir. Pues no podemos
recordar los sentimientos que no se pueden mostrar. Nada de lo puro puede
permanecer. ¿Me podrías describir cómo se siente? Yo no siento nada. ¿Puedes
sentir eso? ¿Acaso arde? Déjame probar el cielo y olvidar el factor de la
desesperación.
-Dave Mor.